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Reseña: El problema secreto de Stacey, de Ann M. Martin

En El problema secreto de Stacey, nos encontraremos una trama de tensión y una pequeña guerra entre grupos de amigas.

Reseña: El problema secreto de Stacey, de Ann M. Martin
Reseña: El problema secreto de Stacey, de Ann M. Martin

La trama

Este es el tercer libro de la saga El Club de las Canguro. La saga trata de un grupo de amigas de primero de secundaria que han decidido fundar un club de trabajo con el que asistirán a las familias de su barrio con su servicio de cuidar niños. La saga tiene unas cuantas décadas ya, pero yo me he leído la reedición más reciente, en el que han arreglado y actualizado algunos detalles.

Stacey McGill, la narradora

Este libro está protagonizado por Stacey, una niña nueva que llegó de Nueva York después de que le diagnosticaran diabetes. Es una niña a la que le gusta mucho la moda, vestir elegante y con elementos muy llamativos (¡hasta un broche de un dinosaurio para su sombrero!), le gustan los chicos y es muy inteligente. Se le dan muy bien las matemáticas y, justo por eso, es la tesorera del club y administra el dinero.

Mi opinión

Este libro ha tenido detalles que me han gustado mucho y otros que no tanto, aunque leyendo las reseñas de otros lectores que se leyeron la versión original me doy cuenta de que hay muchas cosas que se han mejorado y, simplemente, no debieron querer cambiar el sentido original del libro. Me explico:

La trama sí me ha gustado

En este se entremezclan dos subtramas: por un lado la vida privada de Stacey y el futuro del Club. Mientras Stacey tiene que luchar por que sus padres crean más en ella y pueda tener mayores libertades, especialmente en cuanto a la diabetes, el club se enfrenta al surgimiento de competencia.

De ambas historias, la que más me ha gustado es la del club: un grupo de niñas mayores, menos responsables y con mayor credibilidad debido a su edad, les han robado la idea del Club de las Canguro. Se hacen llamar la Agencia de las Canguro y son un grupo mucho más amplio, con niños y niñas mayores que las cuatro protagonistas y con un mayor disponibilidad horaria. Poco a poco, los clientes de las protagonistas van a ir pidiendo más favores a las mayores y menos a ellas, y tienen que luchar por su lugar en el mercado y por la confianza de las familias.

La diabetes a ratos me ha gustado cómo se trataba y, a otros, no tanto

La diabetes en la serie de Netflix

Tengo una hermana pequeña a la que le han diagnosticado diabetes hace pocos meses. Cuando vimos la serie, lo hicimos por Stacey: queríamos una historia en la que no se demonizara la enfermendad ¡y estuvo muy bien! ¡Disfrutamos mucho la serie y el personaje es muy carismático! Los problemas de Stacey, en su mayor parte, giran solo en torno a sus amigos, familia, etc, no a la diabetes. Y eso es genial.

La diabetes en el libro: las amigas de Stacey

Al leer el libro me daba miedo encontrar una versión más demonizadora. Y, a pesar del título (El problema secreto de Stacey), no se demoniza.

Stacey se fue de Nueva York sin contarle a nadie lo que le pasaba: se desmayó varias veces en el colegio y los niños empezaron a temer lo que fuera que le pasaba, y el secretismo que mantenían su familia y ella llevó a los antiguos compañeros de la niña a temer lo peor.

Al llegar a Stoneybrooke, Stacey fue sincera (en la versión que he leído) desde el primer momento con sus amigas y a ellas se lo ha contado desde el principio: ellas lo comprenden, la ayudan en lo que haga falta (si es que hace falta, porque normalmente ni eso) y la apoyan en todo.

La diabetes en el libro: la familia de Stacey

Lo que más me ha chirriado de eso es cómo lo trata la familia.

Entiendo que de algún lugar tenía que salir el drama personal de Stacey: sus padres tienen miedo de que le pase algo a su niñita, pero antes de eso (cuando vivían en Nueva York) parecía que estaban avergonzados de la enfermedad de la pequeña. A la pobre Stacey no paran de llevarla de especialista en especialista, de visita en visita, a ver si encuentran un milagro que consiga curarla de la diabetes.

Y es eso lo me menos me gusta: el poco soporte de los padres camuflado de amor infinito.

Aun así, en la novela se achaca de frente al problema: Stacey es consciente de cómo son ellos y que ella es mayor, responsable y suficientemente crítica con las situaciones a su alrededor para considerar qué le hará bien y qué otras cosas no. Me gusta ver cómo la niña se las apaña para plantarles cara a sus padres, cómo les frena y les enfrenta en determinadas situaciones.

Aun así, me da reparo cómo se camufla el control y miedo de los padres con amor y preocupación: NO, no es amor y preocupación, es miedo y vergüenza y quieren controlar a la niña hasta no darle alas.

La diabetes en el libro: desinformación

En fin, aparte de eso, y también relativo a la diabetes: Stacey tiene algunos comportamientos irregulares y no perfectamente bien informados (por parte de la autora) en cuanto a su diabetes. Hay ciertos snacks que no debería poder comer, que come sin control, y hay ciertos otros que podría tomar y que rechaza por «salud». Son solo detalles, pero no está bien documentado y me ha hecho un poco de rabia.

En conclusión

Aun así, son pequeñeces, detalles de la historia que no afectan a la trama en sí y que no impiden que Stacey sea un personaje la mar de interesante y con mucho carácter. Me ha gustado cómo se desenvuelve en ciertos ambientes. Y también he disfrutado muchísimo la trama, la tensión, el progreso de la guerra entre ambos grupos de canguros y cómo se desenvuelven las niñas con ingenio y esfuerzo. ¡Me ha gustado mucho el desarrollo! Lo recomiendo mucho.

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